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LA COCHINA CON LOS SUECOS Y LOS CHANEQUES


 Jesús Rafael Santaella

Quizás motivada por la falta de  diversiones o sanos entretenimiento, la gente de las primeras cinco décadas del sigo XX, fueron muy afectas a  inventar cuentos y leyendas.

Fue así como los que ahora somos viejos conocimos cuentos como aquellos de la aparición  de “la cochina con Suecos”,“la casa de los chaneques” y entre otras, sin faltar claro  aquel clásico de la llorona.


  De “la famosa cochina con Suecos” se decía que se aparecida los lunes, miércoles y viernes a eso de las once y doce de la noche y se paseaba alrededor  de la placita hidalgo (antiguo nombre  de la plaza hidalgo) En ese tiempo se encontraba acantonado   en la ciudad  el noveno regimiento de caballería que comandaba un coronel de apellido cano. Dentro del cuerpo de oficiales que formaban en el regimiento se encontraba uno de apellido Uriza (hoy general); este era un joven muy inquieto y se propuso a investigar y descubrir a la famosa “cochina con suecos”  que mantenía aterrorizado a todo el barrio de la piragua , desde la placita hidalgo hasta san Felipe castillo.

Varias noches espió el joven teniente Uriza y en una de aquellas, oyó el clásico sonar de unos suecos; espero escondido detrás de un frondoso árbol de borrego, cuando aquello se le venia dio un salto cayéndole exactamente enfrente afocandole con una lámpara de mano y apuntándole con su arma, ni les quiero contar el susto que se llevo “la cochina con suecos”  que no era mas que una señora celosa del barrio de la piragua, que se disfrazaba con mantas y calzándose con suecos en las mano y los pies para espiar a su marido que tres veces a la semana se iba a visitar a una amante que tenia y que vivía enfrente de la placita hidalgo.

Con la determinación del teniente Uriza. Se acabó la leyenda de la famosa “cochinacon suecos”  y los habitantes del barrio piragueño volvieron a vivir en paz y a transitar tranquilamente a todas horas de la noche y a todos los días por el paseo hidalgo.

Lo de “la casa de los chaneques” fue otra leyenda. Esto sucedió en pleno centro de la ciudad de Tuxtepec, yo recuerdo bien el escandalo que se armó con tal farsa. Tal cosa se la encajaron a una muchacha, lógicamente ahora señora ya de edad,cuyo nombre me reservo por que aun vive y por respeto a ella y a su familia, de la que se decían que no la dejaban vivir los famosos “chaneques” ; ya que le apedreaban la casa, se metían a sus habitaciones y le tiraban hasta eso de las 8 o 9 de la noche, el asunto es que durante ese tiempo , los alrededores  de la casa donde  los extraños seres hacían sus travesuras ,semejaba una verdadera  romería por el gentío que se acercaba queriendo presenciar la forma en que se dedicaban a la destrucción de los chaneques.

Contar la leyenda de la “llorona”  no creo que tenga ningún interés para nadie, ya que es conocida por viejos y jóvenes por lo popular que se ha hecho a través de los tiempos u que se ha narrado de generación en generación.

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