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Malacatepec, Mixe, sin apoyo ni compromiso para reconstrucción.

La Brigada Médica Solidaria organizada por el Comité de Defensa Integral de Derechos Humanos Gobixha A.C. (CODIGODH) visitó la comunidad de Santiago Malacatepec ubicada en el Municipio de San Juan Mazatlán, región Mixe. Ésta al igual que decenas de comunidades en la región, sufren los estragos del sismo que sacudió al Estado el mes pasado, donde continúan olvidados y sin ningún apoyo oficial.

El medico Velino Cruz Hernández llegó a la comunidad para brindar atención médica y surtir de medicamentos a las personas necesitadas. Insuficiente para las aproximadamente mil 173 personas de la población indígena.

Los daños

Un  “No somos como ellos” resaltaba en la playera que portaba Juliana Martínez Olivera, madre y viuda. La Brigada Médica llegó a su hogar  después de resbalar en un par de ocasiones, ella preocupada mostraba su casa con los daños ocasionados por el sismo del 07 de septiembre pasado,  las paredes  agrietadas de su única habitación se llenan de luz y aire al abrir la puerta, éste es el único espacio  que tiene para guardar sus escasas pertenecías y donde todas las noches intenta descansar, sin embargo,  con cada réplica del temblor teme que su casa se venga abajo, como la de su vecino Vicente Cornelio;  a un lado, el espacio que funge como cocina está a punto de colapsar, preocupada por el futuro de su  patrimonio, espera que de algún lugar llegue la ayuda para reconstruir su vivienda.

Ella es una de las más de 95 familias afectadas por el sismo en la localidad de Santiago Malacatepec, localizada a más de 12 horas de la capital del estado, ésta  es una de las tantas comunidades de la sierra Mixe que siguen afectadas  por el sismo de 8.2 grados que sacudió  a  toda la región.

La comunidad es considerada de muy alta marginación por la Secretaria de Desarrollo Social; secretaría que “no se ha dejado ver por esta zona”  expresó don Gregorio Andrés Cornelio  quien cumple el cargo de Agente Municipal,  relata que hasta la fecha solo personal del Ejército Mexicano  ha llegado al lugar para llevarles en dos ocasiones un total de 95 despensas, además otras personas de las que desconoce su dependencia de origen se encargaron de realizar el censo de las viviendas afectadas.

Al decir de la señora Sofía Anastasio Domínguez este censo “está mal realizado”, expresó en su lengua materna y tradujo una vecina que se acercaba,  ella platicaba y mostraba su vivienda que  luce con dos de sus muros agrietados y sin el característico número en aerosol que distingue a las viviendas con algún grado de afectación.

Ausencia de Autoridades Estatal y Federal

En un recorrido por la localidad donde el silencio camina con nosotros, “ellos”  los encargados de procurar  el obligado bienestar no aparecen, en Malacatepec tienen más de dos meses sin servicio médico, el último pasante ha partido. Trabajo no hay, el campo está anegado. Las casas de tierra en todas sus esquinas fueron cortadas a tajo, el peligro es latente, la pobreza manda.

A la Brigada Médica se acercó un hombre de 40 años, sabe que tuvo tuberculosis hace muchos años, viajó en ese entonces a Juchitán se curó, creé, hace 3 meses regresó la tos que ahora lo acompaña, cuando va a la milpa o cuando duerme, no puede regresar a Juchitán, le contaron que el hospital se cayó,  además le falta lo más importante, 490 pesos para cubrir el pasaje y poder recorrer las siete horas que lo llevarán al servicio médico más cercano.

También llegó Juana Urbano, ella vive sola, ya no se acuerda de cuantos años tiene. Isaac nos traduce que tiene 59, y desde que recuerda ella ha estado siempre sola en la comunidad, su casa también sufrió daños, tal vez se caiga, tal vez no.



La Ayuda

Las necesidades persisten y la comunidad espera que pronto vuelvan a tener un lugar seguro donde vivir.

También cabe mencionar que hasta Malacatepec, llegaron los víveres que  la ciudadanía aportó en el centro de acopio de la ONG Servicios del Pueblo Mixe (SER Mixe) y que ésta  hizo posible su distribución entre las comunidades más afectadas en toda la región, donde la pobreza extrema y el abandono son los únicos que imperan.

El apoyo de la Sociedad Civil es recibida por las y los habitantes, del gobierno esperan que los volteen a ver y sean considerados dentro del Fideicomiso de Fondo de Desastres Naturales y recuperar sus pocas pertenencias y el patrimonio que aún les queda.