martes, 5 de enero de 2021

Sufro hambre, frio, hasta maleantes me roban mi dinero: Anciano pidiendo dinero en las calles




Don Raúl González Hernández tiene 78 años de edad, y hace ocho meses se ganaba el sustento como empacador en un supermercado de avenida Migue Ángel de Quevedo en este municipio de Veracruz, pero al llegar la pandemia del COVID-19 hizo se quedara sin trabajo, por lo que no tuvo otra opción más que pedir dinero en las calles.


Hace dos años llegó proveniente de la ciudad de Reynosa, Tamaulipas, donde hacía lo mismo, pero por la fuerte competencia que había le recomendaron familiares se viniera al municipio porteño al tener mayor oportunidad de encontrar trabajo en el mismo ramo.

Diariamente por las propinas de la gente que hacía sus compras obtenía 300 pesos, cantidad que asegura le ayudaba para sobrevivir a él y su esposa, quien tiene también más de 70 años y viven con su sobrino.

Desde el mes de marzo, donde ya no se les permitió trabajar en los supermercados por el Coronavirus, cientos de adultos mayores tuvieron que buscar otras opciones para tener dinero y comer, en el caso de don Raúl, fue salir a las calles con un pantalón de vestir, camisa blanca y corbata, además de una pequeña cartulina que dice, “empacador desempleado por COVID-19, gracias”.

Anteriormente se ponía en avenida Lafragua con Altamirano, sin embargo, después de cuatro meses ya la gente no lo apoyo como al inicio, por lo que optó moverse ahora a avenida Gómez Farías con Tuero Molina, donde se le pudo encontrar este martes 5 de enero en medio de la lluvia pidiendo ayuda a la población.

“Sufrimos hambre, sufrimos frío, llueve, y andamos aquí en la calle a la intemperie, inclusive aquí, habido gente, maleantes, drogadictos que nos asaltan y nos quitan nuestro dinero”, hasta en dos ocasiones manifestó.

De hecho, hay personas que le regalan comida y que también suelen quitarle de mala fe, pero no tiene otra opción más que seguir solicitando la ayuda de los veracruzanos por varias horas en las arterias.

Llega después de las nueve de la mañana y se retira entre una o dos de la tarde casi todos los días, y asegura que así se mantendrá, ya que cree no volverá a tener esa actividad como empacador, y como persona de la tercera edad es difícil conseguir un trabajo o que sea contratado.

Fuente//xeu Noticias