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Masca la Iguana Del odio al amor sólo hay una hormiga

Masca la Iguana
Del odio al amor sólo hay una hormiga

No hay mejor predicador que la hormiga, que no dice nada.

Benjamin Franklin (1706-1790) Estadista y científico

Luis Fernando Paredes Porras

De niño quería tener un hormiguero entre cristales para mirar como hacían sus túneles y vivían bajo la tierra. Mis padres nunca quisieron, así como tampoco me apoyaron para tener un búho en una jaula. Ahora ya de adulto me quiero deshacer de las miles de hormigas que viven en mi casa, hormigas de muchos tamaños y colores que demabulan por las paredes, se meten por todos lados y hacen sus nidos por donde se les da la rechingada gana, para decirlo muy cuequeñamente.

Recien transmití un video de hormnigas caminando por la pared, fascinante como se comunican y “deciden” ir por un camino tras enfrentarse a la bifurcación.

Estos animales tienen nada más 130 millones de existencia sobre la tierra y hay más de 8 mil especies.

Hormigas famosas para mi existencia: la hormiga del oso hormiguero de la serie de la pantera rosa; la hormiga atómica; la hormiga de la fábula con la cigarra; la hormiga de las enaguas de cri – cri, esa de la canción del chorrito que narra de forma fantástica el ciclo del agua y ya en mi madurez la fabulosa hormiga del grupo de música infantil Bandula que canta tres décimas espinelas dedicadas a un conflcito entre una hormiga y un elefante.

Ahora recuerdo un chiste de un elefante y una hormiga.

También están las hormigas cabronas de la película Marabunta. En ese sentido el documental “hormigas asesinas” está recomendable: https://www.youtube.com/watch?v=AGx2Q1ISi5g o este otro “La hormiga de fuego” https://www.youtube.com/watch?v=oZ8YlMerWtM

En Oaxaca aprendí a comer hormigas, las deliciosas chicatanas con lo pienso que ya soy un poco oso hormiguero, un oso exitoso, no como el de la pantera rosa que le tocaba bailar siempre con la más fea.

Veo las hormigas que invaden mis casa y los insecticidas que he comprado para exterminarlas, reflexionó una vez más en que hay tener cuidado con lo que se desea, porque con frecuencia, aunque tarde un poco, se convierte en realidad.

Dice la iguana que le cante las décimas de la hormiga y el elefante porque ella se parece a un paquidermo en la forma en como se balancea para caminar. La miro andar y no encuentro tal parecido, a no ser que la larga cola la imagine como una trompa, un alebrije pues, cara de iguana, patas de hormiga y cola de trompa de elefante.

Se bañaba un elefante
en un estanque tranquilo,
cuando una hormiga en sigilo
llegó a gritar desafiante:
sal ya del agua elefante
vociferaba rabiosa
repitiendo muy furiosa:
elefante, sal de ahí
que si no yo voy por tí
y pasará cualquier cosa.

El paquidermo asustado
obedeció con sorpresa
con un meneo de cabeza
pausado y desconcertado;
la hormiga al verlo a su lado
se dio cuanta del engaño,
pidió perdón por el daño
y aclaró con simpatía:
pensaba que usted traía
puesto mi traje de baño.