Hoy, más que nunca, viajemos todos por México

Hoy se celebra en todo el mundo el Día Mundial del Turismo, menos en México. Y la ausencia de esta conmemoración será por segundo año consecutivo, debido a que el año pasado tampoco se festejó, no obstante que en 2015 Guadalajara fue la sede elegida por la Organización Mundial del Turismo (OMT) para el acto oficial de esta efeméride. En 2016 se trasladó a Tailandia y ahora será en Qatar.

De las razones por las que el año pasado no se festejó aquí, nunca se supo nada. Simplemente, la Secretaría de Turismo lo ignoró y no dio ninguna explicación, lo cual, en realidad, no importa mucho. Lo realmente grave es que este año sí había planeado una ceremonia en Silao, Guanajuato, pero las consecuencias del terremoto vivido hace ocho días en la Ciudad de México, Morelos y otros estados del país, llevaron a la cancelación.

El turismo es una de las industrias más nobles, generosas y resilientes que hay, que se ha convertido en uno de los pilares de las economías de muchos países en el orbe, incluido México que, de acuerdo con las estadísticas oficiales, es la séptima potencia mundial en cuanto a recepción de viajeros extranjeros.

Según el reporte más reciente de la OMT, que todavía encabeza el jordano Taleb Rifai, a nivel global el primer semestre de este año ha sido el mejor en los últimos siete, con 598 millones de turistas pasando de un país a otro. Esta cantidad es mayor en 36 millones de viajeros que la registrada de enero a junio de 2016, lo cual representa un crecimiento de seis por ciento, cuando la media desde 2010 había sido de cuatro por ciento.

Sin embargo, esta alza no es pareja, cada parte del mundo tiene su propia dinámica y desarrollo, dependiendo de diversos factores y, nunca faltan, eventualidades. 

De manera que la región que más creció en estos primeros seis meses fue Oriente Medio, con nueve por ciento, seguido de Europa y África, ambas con ocho por ciento. Les sigue Asia y el Pacífico, con seis por ciento y, hasta ahí, todo muy bien; pero al final está el continente americano, que únicamente alcanzó un tres por ciento, con lo cual quedó un punto porcentual debajo del promedio mundial esperado y apenas a la mitad de lo alcanzado en el semestre.

Y, aunque esas no son muy buenas noticias para América, la realidad de México no es la misma que la de toda la región a la que pertenece, sus resultados se mantienen sobresalientes, ya que, según ha comentado Enrique de la Madrid Cordero, secretario de Turismo, en este primer semestre nuestro país alcanzó un crecimiento de 12.2 por ciento en cuanto a la llegada de turistas foráneos, lo cual nos sitúa por encima de lo logrado en Oriente Medio. Pero más importante aún es que en ese mismo periodo incrementamos en 9.8 por ciento la captación de divisas.

Sin embargo, es obvio que, en lo inmediato, la tragedia del terremoto de septiembre 19 tendrá —y lo tiene ya— un impacto en los flujos de turistas hacia nuestro país en general y más particularmente en los destinos donde causó mayores daños, como la Ciudad de México, por ejemplo.

En esta última semana, la ocupación hotelera ha ido en picada en la capital del país, esto es algo que podemos anticipar porque no es la primera vez que enfrentamos una crisis de miedo generalizado; ya lo vivimos hace ocho años con la epidemia de influenza AH1N1, que prácticamente dejó vacíos los hoteles de todo el país. Pero nos recuperamos. México es una nación sorprendentemente resiliente.

Por fortuna, estamos ya en los últimos días de la etapa de rescate de víctimas —aunque todavía no termina y en eso debemos seguir muy alertas— y pronto vendrá la siguiente fase de esta tragedia: la reconstrucción, y no sólo de las paredes caídas, sino del ánimo de nuestra sociedad que, sin duda, sufre un golpe psicológico. El temor está latente.

Pero si queremos seguir siendo solidarios y continuar ayudando a la recuperación de las zonas afectadas, incluyendo nuestra propia metrópoli, viajar es una excelente forma de cooperar. En las ciudades vive gente y esas personas tienen un trabajo, ya sea en un hotel, un restaurante, una tienda, un bar, central camionera, aeropuerto, taxi, que necesitan quien compre sus productos y servicios. Necesitamos reactivar esas economías y hacer turismo es una de las mejores formas para lograrlo. Hoy, más que nunca, viajemos todos por México.