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Que Javier Duarte está malito, y le darán prisión con algodones; no justifica, dicen especialistas

Ciudad de México, 20 de julio.– El ex Gobernador Javier Duarte de Ochoa, rasurado y serio, fue extraditado de Guatemala a México para seguir su proceso judicial. Este sábado tendrá su segunda audiencia y se determinará si es vinculado a proceso por los cargos de lavado de dinero y delincuencia organizada, que la Procuraduría General de la República le imputa. Se prevé que en caso de que sea vinculado, Duarte de Ochoa lleve su proceso encarcelado.

Aunque aún no se determina a qué penal sería enviado el ex mandatario veracruzano, el Comisionado Nacional de Seguridad, Renato Sales Heredia, dijo que es una posibilidad es el Centro Federal de Rehabilitación Psicosocial (Ceferepsi) ubicado en Cuautla, Morelos, donde hay internos con desórdenes mentales y por ello talleres, zonas deportivas, recreativas, escuela y no existe la sobrepoblación.

Algunos medios nacionales han manejado, en las últimas horas, que Duarte de Ochoa está “enfermo”. Él argumenta que tiene ansiedad y depresión. El camino hacia una prisión cómoda parece empezar a allanarse.

El Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2016 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) le da al centro especial una calificación de 7.65, arriba del promedio de 7.21, lo que lo coloca en el quinto mejor sitio de reclusión entre los 19 centros federales evaluados, sólo por debajo de los cuatro establecimientos que conforman el Complejo Penitenciario de Islas Marías. Además, la instalación de 102 mil metros cuadrados está habitada por 288 interno-pacientes pese a tener una capacidad para 460.


El otro destino de Duarte puede ser el Centro Federal de Readaptación Social Número 1 “El Altiplano”, conocido como “Almoloya”, ubicado en el Estado de México. De ahí se escapó en 2015 el narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, quien fue extraditado a Estados Unidos.




En el cuartel militar San Rafael de Matamoros en Guatemala, reportó en su momento el diario veracruzano Blog Expediente, Javier Duarte hacía tres comidas al día, contaba con una plancha de concreto para dormir y una celda unipersonal, sin hacinamiento, en contraste con cientos de reos de las cárceles de ese país, donde sus vidas corren peligro.

Actualmente Duarte está en un ala de la zona de ingreso del Reclusorio Norte de la Ciudad de México, el cual es evaluado por la CNDH con 5.76, una calificación reprobatoria y menor que el promedio, por sobrepoblación, condiciones insalubres y existencia de extorsión, sobornos y otros delitos. Trascendió que en la primera valoración médica del lunes dijo que desde hace tres años toma medicamentos contra la depresión y desde hace cuatro años ingiere gotas para controlar la ansiedad y también padece de hipertensión e hígado graso.

El psiquiatra Javier García aseguró que padecer depresión y ansiedad no justifica ser enviado al Ceferepsi; sólo medicarse.

La abogada Miriam Ramos expuso que para que se pueda determinar enviarlo a un centro especial primero se le deben realizar varias pruebas psicológicas y psiquiátricas para detectar si tiene un trastorno mental o desarrollo intelectual retardado por el cual “no tenga la capacidad de comprender el carácter ilícito” de algún acto y esto lo haga inimputable [exento de responsabilidad penal] o reduzca la sentencia.

El informe de la CNDH expone que a octubre de 2015, solo 67 internos-pacientes del Ceferepsi fueron declarados inimputables y, además, que también atendió a internos con “otros problemas de salud”.


El veracruzano Duarte de Ochoa, quien estuvo seis meses fugado y tres meses detenido en el país sudamericano, es acusado de delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita (lavado de dinero), abuso de autoridad, incumplimiento del deber legal, peculado, tráfico de influencias y coalición.

Aunque una jueza federal suspendió dos órdenes de aprehensión por estos cinco últimos delitos, no implica que quede libre. Duarte ha negado los cargos y ha dicho que las acusaciones son infundadas y que carecen de pruebas.

“No creo que su depresión y ansiedad lo llevaran a robar dinero”, evaluó Ramos.



“La depresión y la ansiedad no tienen nada que ver con ponerte a robar como loco”, pero, consideró, “lo que busca es que por su condición lo hagan inimputable y que cuando diagnostiquen su cura lo den de alta y ya no vaya a la cárcel”, coincidieron expertos.
El ex Gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva Madrid, señalado de lavado de dinero y vínculos con el Cártel de Juárez, tuvo ese destino. Después de ser extraditado de Estados Unidos en enero, fue ingresado al Ceferespi para cumplir una sentencia de 22 años.

La Secretaria de Gobierno de la Ciudad de México, Patricia Mercado, aseguró en entrevista radiofónica con Grupo Fórmula, que en el Reclusorio Norte –donde Duarte permanecerá hasta el sábado o domingo– está vigilado con cámaras y un custodio de vista está las 24 horas cerca de él. Ya tuvo visita familiar y de su abogado, pero no tiene contacto con otros reclusos.

“No son personas que deban tener un trato espacial, pero sí son personas que debamos considerar cualquier riesgo institucional”, afirmó Mercado.
Sin embargo, a diferencia de otros penales federales donde hay hacinamiento y condiciones insalubres, en el Ceferepsi hay trato distinto por la condición de los interno-pacientes. El diagnóstico de la CNDH evalúa cinco rubros, en los cuales este centro tiene semáforo amarillo en cuatro y uno verde. Ninguno rojo.

Durante su supervisión, la CNDH detectó que es importante prestar atención en la “insuficiencia” de personal de seguridad y custodia, y en los procedimientos para la remisión de quejas de probables violaciones a los derechos humanos. También pidió vigilar las condiciones de los materiales, equipo e higiene del ingreso, dormitorios y área médica. Asimismo, resaltó atender las actividades laborales, capacitación y educativas para los reos.

Por el otro lado, reconoció la supervisión del funcionamiento del centro; prevención de violaciones a derechos humanos; atención a personas privadas de la libertad en condiciones de aislamiento; alimentación; reglamento; y capacitación del personal.


La CNDH detectó que el derecho de protección de la salud es un problema generalizado en los centros federales dada la falta de personal médico, así como por la deficiencia en su atención. Pero en el Ceferepsi hay un área de servicios médicos y hospitalización de tercer nivel, así como un área de rehabilitación.

La ex líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo, también acusada de delincuencia organizada y lavado de dinero, fue detenida en enero de 2013. Pidió arresto domiciliario por padecer enfermedades crónico-degenerativas, pero no ha procedido.

La abogada Miriam Ramos afirmó que en el caso de Javier Duarte no se podría solicitar porque el Código Nacional de Procedimientos Penales indica que solo puede aplicarse la prisión preventiva en el domicilio  –él aún no es sentenciado– cuando sea una persona de la tercera edad o padezca de una enfermedad terminal.
Al priista también se le acusa de llevar a la quiebra a Veracruz al desviar fondos públicos por más de 58 mil millones de pesos, dejando de pagar salarios a diversos sectores y retrasando la entrega de recursos en los 212 municipios veracruzanos. Durante su administración, además, fueron asesinados 17 periodistas y otros tres se encuentran desaparecidos.

Como parte de un perfil de Javier Duarte, SinEmbargo publicó anteriormente que el perito en psicología y profesor de la UNAM, Héctor Cerezo Huerta, aseguró:

“La política, al menos en México, no es un ambiente sano; es un ambiente enfermo que demanda o exige personalidades más o menos del mismo nivel, enfermas, por eso estas personas se mueven como peces en el agua, sus habilidades son bien valoradas en esos ambientes políticos, que requieren de negociar, convencer, pero también engañar, mentir y no sentir culpa”. (SinEmbargo)